jueves 30 de junio de 2011

1 de Julio

Mi Dios, veo alrededor las calamidades que enfrentan mis seres queridos, mis conocidos, los amigos de ellos y también todo mi país y todo el mundo. Pienso en el egoísmo que ha caracterizado a la gente que me rodea y pienso en las dificultades que he vivido últimamente. No puedo mas que reconocer que vivo entre "algodones" y que mi voluntad para servirte es flaca, pues me doy cuenta de que mis problemas son pequeños en comparación con los de los demás. Me siento en la obligación de ayudar y me descubro incapaz de hacerlo en la mayoría de los casos... Por ello acudo a ti, porque se que tu si puedes. Y también me pregunto si mi debilidad ya estaba en tus planes, si mi camino debe ser como ha sido hasta ahora y si los necesarios cambios vendrán por tu obra divina en mi persona o si yo juego un papel en todo esto. Me pregunto si es suficiente con no hacer/desear el mal a nadie, si basta con entregar la amistad/apoyo a los que la dan por sentado y reclaman cuando por alguna razón yo también quiero ser atendido, me pregunto si mis impulsos de querer hacer justicia son un pecado, y solo atino a pedir tu Paz. A veces siento mucho desgaste por no encontrar una correspondencia en el esfuerzo de la convivencia ni en la cosmovision de quienes me rodean, me siento juzgado por aquellos que no se miran en un espejo, y creo que al juzgarlos yo, en la expectativa de que cambien y se adapten a lo que por sentido común yo tendría por justo, estoy pecando. Veo un cristal que va perdiendo su condición de transparencia por los rayones de tono obscuro que van cubriendo la superficie. De ayer para hoy me trajiste de regreso de la desesperación total y me diste la calma. Hoy quiero que me sigas ayudando, pero sobre todo quiero pedirte que derrames tu paz y tu luz sobre todas aquellas personas de quienes he conocido los problemas en estos ultimos días, y mejores su condición a fin de que todos ellos también permanezcan tranquilos y transparentes ante ti y ante el mundo.

Te quiero agradecer por los Ángeles que me has enviado, todos a la distancia, todos con sus propios problemas y, a pesar de todo, todos siempre pendientes, alertas y sensibles. Me inspiran. Pienso que si no puedo hacer nada mas, al menos me permitas ser esa red en la que pueden caer, como tus angeles lo han sido para mi. Amen.

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